Bilbao va al ralentí en empleo y en cubrir las necesidades ciudadanas

Pleno extraordinario de Presupuestos en el Ayuntamiento de Bilbao. Esta ha sido la primera intervención de nuestro portavoz, Francisco Samir Lahdou, para argumentar la petición de devolución de las Cuentas Públicas por parte de Goazen Bilbao:

A día de hoy, el Ayuntamiento de Bilbao tiene un ahorro de 103 millones de euros y subiendo. Es decir, nos pasaremos el mandato ahorrando, mientras las necesidades de personas y barrios y la creación de empleo, en la medida de nuestras competencias, va al ralentí.

La ciudad está perdiendo población y parte de esa pérdida procede del éxodo de gente joven. La tasa de paro juvenil en Euskadi durante 2016 fue del 23,7%. En 15 años, la juventud vasca ha pasado de ser el 39% de la fuerza de trabajo al 21%.

¿Y cómo no van a migrar si el primer sueldo que ingresan apenas alcanza los 900 euros? Y digo 900 ¡que ya es tener suerte¡

Los salarios que se pagan al inicio de la vida laboral han caído a niveles de los años 90 y la supuesta recuperación no está logrando mejorarlos.

De ahí que los eventos, como las finales europeas de Rugby y el MTV, el Bilbao BBK Live y otros sean buenos para la ciudad, pero todo lo más que nos pueden ofrecer son trabajos precarios y por lo que dura el evento.

pleno presu

¿Vamos a tener a la gente esperando que cada año nos llegue una lotería en forma de evento? ¿Qué proyecto de vida puede hacer nadie con este tipo de sueldos y este tipo de trabajos?

Vivimos la generación de los “sinkies”, la primera en décadas que corre el riesgo de estar en peores condiciones que sus padres.

Esto nos traerá profundas consecuencias para la cohesión social, los modelos sociales y los sistemas de protección social. “Corremos el riesgo de una sociedad que se hunde si no se toman medidas ahora” Y tomo estas palabras prestadas al secretario de Cáritas Europa, Jorge Nuño.

¿Quién no conoce a alguien? ¿Quién no tiene un familiar en esas condiciones?

En este sentido, el Ayuntamiento de Bilbao no tiene un plan para evitar perder población y fía el futuro al ladrillo, a permitir la construcción de más viviendas para atraer a gente de alto poder adquisitivo.

Lo que no dice es quién va a poder pagar esas casas, porque no será con los sueldos de la gente joven. Y hasta que Zorrozaurre esté operativo, esto es, en pleno desarrollo, pasará tiempo.

Porque Zorrozaurre es un plan viejo para un escenario nuevo en el que la ciudad va a invertir muchos millones pero que dará sus frutos en un futuro no cercano.

Nos gastamos varios millones de euros en ponerle puente de plata a la Universidad de Mondragón, pero no sabemos qué empresas ni de qué tipo se van a instalar en la zona, toda vez que Kutxabank ya ha manifestado que no va a realizar la construcción de su sede en este área.

Y más, parece que hacemos competencia a otros lugares cercanos, si no de nuestra ciudad, sí de nuestro entorno, de Bizkaia, como el parque tecnológico de Zamudio que está al 70 por ciento de su capacidad y otros semilleros y viveros de empresa que la Diputación u otros ayuntamientos ya tienen. ¿O es que la marca Basque Country no les dice nada?.

Y Zorrozaurre funcionará. ¡Ojalá funcione bien¡ Bien, no, muy bien, pero, para entonces, ¿cuántos jóvenes no estarán ya instalados en otros lugares sin vuelta atrás? A las pruebas me remito, algo no va bien cuando sólo dos personas se han acogido al plan de retorno de jóvenes del Gobierno vasco.

Jóvenes en precariedad, mayores dependientes, población envejecida, pobreza y desigualdad. Esta es la otra cara de Bilbao que no sale en las fotos, por la que no nos dan premio alguno revistas de arquitectura que elevamos a las alturas.

Una de cada diez personas en Bilbao se encuentra en riesgo de pobreza, un 22,4% de los hogares no puede ir de vacaciones, un 19% no puede afrontar gastos imprevistos de cualquier tipo, pero los datos de los informes de Cáritas y Cruz Roja sobre pobreza ya los conocen.

Junto al éxodo de la juventud, Euskadi tiene el dudoso honor de encabezar el paro de larga duración, donde casi el 63% de personas lleva más de un año en situación de desempleo.

Pero en esta situación y con más de 25.856 personas (15,63%) en paro en Bilbao, no hay voluntad de elaborar un presupuesto expansivo para crear empleo, para gasto social o para accesibilidad y eficiencia energética.

Un presupuesto que crece únicamente 8 millones de euros, a pesar de que la recaudación de las haciendas vascas prevé un aumento de 900 millones. Una mayor recaudación que no se ha traducido en un incremento del gasto en 2017, ni en un mayor reparto para las diputaciones y los ayuntamientos.

Así como el propio ahorro del Ayuntamiento, que se ha incrementado desde los 58 millones procedentes del remanente de Tesorería del pasado mandato, hasta los 103 al cierre de 2016 y lo que seguiremos aumentando.

Un aumento que no se traslada a las gentes de Bilbao. Un aumento que debiera ser mayor. De hecho, la evolución del sistema impositivo en esta última década ha supuesto la multiplicación de la carga fiscal de las familias, mientras que la de las empresas se ha reducido a la mitad. Y después del acuerdo con el PP en el Ejecutivo vasco para salvar las cuentas, pues tendremos menos ingresos para el año siguiente.

¿Por qué Bilbao no ha elaborado sus presupuestos sin cumplir la regla de gasto cuando sí que se puede hacer? De hecho, otros años ya han puesto un préstamo por aquí o han recurrido a la ingeniería financiera para salvar los muebles. Según sus cuentas, en 2018 tendremos de nuevo superávit.

Por ello, les pedimos que este Ayuntamiento se declare insumiso ante la injusta regla de gasto, que es más restrictiva que la de la UE porque se aplica al conjunto de las administraciones y no sobre cada una de ellas.

El Ministerio de Hacienda está realizando una interpretación de la regla que no viene recogida en la legislación, que fue aprobada en el Congreso, sino que se apoya en una orden ministerial que no tiene carácter normativo y que excede los criterios que la ley establece para la citada norma.

Es decir, existe una discrepancia de interpretación de la regla de gasto entre el Ministerio y los ayuntamientos, que ha llevado a una reclamación de la Federación española de Municipios y Provincias y a recurrirla ante los tribunales al Consistorio madrileño.

De hecho, la regla de gasto no será tan sacrosanta si Hacienda permite a Jaén, en manos del PP, saltarse la regla de gasto, con una deuda superior a los 400 millones y pone al alcalde que la dejó como controlador de la intervención al Ayuntamiento de Madrid, que tiene superávit, porque su alcaldesa es de otro partido y símbolo de otra forma de hacer con los presupuestos.

Si en Bilbao tenemos las cuentas saneadas, recurramos ante los tribunales la interpretación cicatera de la norma e invirtamos nuestros fondos en mejorar los recursos sociales.

Nos dirán que es un camino difícil pero también sabemos que si no se avanza, si no se acometen acciones, estos caminos no se abrirán y creemos que Bilbao tiene fuerza y recursos para no dejarse maniatar.

Y, quisiera terminar esta argumentación sobre los presupuestos, recordando que todos los cambios vienen de la movilización, de la contestación y de la oposición a legislaciones injustas. A una legislación que está impidiendo avanzar en el bienestar de la sociedad.

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